Para hablar del cotorreo en Ocotlán, ciudad del estado de Jalisco, al menos desde mi punto de vista, es necesario hacer una especia de división entre dos grupos de individuos: Los habitantes regulares de la región, osease los que ahí viven y no sea hacen para ningún lado, pobrecitos. El segundo grupo de individuos a contabilizar dentro de lo que digo, que todavía no entiendo bien; porque en realidad yo sólo sigo el tema sugerido de la semana por un editor bien denso. “Ay sí me gradué de sociología y ya puedo hablar de temas clavados y mamones”. Bueno como les venía diciendo los segundos son una cantidad, no muy grande, pero sí significativa de población flotante, que desde algunos puntos de vista se ve forzada a convivir en el espacio de la primera porción de habitantes por un espacio aproximado de 8 a 9 meses al año, depende el humor de las autoridades de la Universidad de Guadalajara.
Este segundo grupo, tiene también algunas subdivisiones: por ejemplo, están los que ven a la locación cómo un mal necesario en sus vidas y se la pasan contando los minutos para salir pitando de ahí. Para suspender un poco su agonía en ese lugar aburrido y nefasto, se crean micro ecosistemas entre personas que dicen tener el mismo recelo al rancho. Por otra parte están los que son de pequeñas poblaciones cercanas y ven en Ocotlán una alternativa para conocer lugares más grandes ¿?
La convivencia entre los dos grupos de población es muy reducida y se da en muy pocas ocasiones, esto debido a que la población regular de Ocotlán no es tan abierta a la convivencia con la flotante, o al menos eso quieren dar a entender. No digo que sean mamones y abran a los otros, de hecho al contrario, son a lo sumo amables, pero esa amabilidad no pasa de ser un rasgo normal de las personas, más que una invitación a la convivencia regular. Esto ya que población regular de Ocotlán también tiene subdivisiones, los que tienen un beneficio económico de los flotantes y los que no.
De hecho para evitar la convivencia los estudiantes viven ghetos, alejados de la sociedad respetable de la ciudad. No sé si esto se deba a una mera coincidencia geográfica o a qué en realidad fue predeterminado, sin embargo lo que sí sé es que el ocotlense promedio no tiene confianza en dejar entrar a extraños a su cultura, misma resistencia existente por parte de los estudiantes, por lo cual es complicado definir a ciencia cierta cuál es el tipo de cultura en una visión interna de la totalidad del pueblo pantanoso.
Ulises Silva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario